Aline Baxley nos relata su testimonio verídico, cómo después de haber sido una cristiana, volvió a una vida pecaminosa. Tuvo un grave accidente y, estando en el mismo infierno, alcanzó la misericordia especial de Dios de retornarla a la vida, gracias a las intensas oraciones de su madre y su hermana, lo que le dio una nueva oportunidad de volver al camino de salvación. Ella reconoce en su relato que un cristiano que haya abandonado su comunión con el Señor, corre el riesgo de permanecer en el infierno para siempre después de su muerte. Desde el accidente de tránsito y la experiencia del cambio de vida de la hermana Aline en 1974, ella ha sido una misionera evangelista a tiempo completo, llevando su testimonio a las naciones del mundo. ___________________________________________________________________________________________________
RECIBÍ EN MI VIDA AL SEÑOR a la edad de once años. Me casé a la edad de 17 años, dejé mi vida cristiana y seguí un mundo lleno de pecado. El único infierno al que le tenía miedo era a la separación de Dios
A la edad de cuarenta años ya vivía en mi segundo matrimonio completamente alcohólica, metida en drogas y cigarros. Yo estaba escapando del llamado de Dios en mi vida. Una semana antes de pasarme el accidente automovilístico, corrí a la casa de mi madre mientras me iba a trabajar. Cuando entré en su casa ella comenzó a llorar.
Ella me dijo: "Aline, cuando vas a volver a entregarle tu vida al Señor? Se te ve avejentada." Mi madre sabía que no me importaba si vivía o moría. Ya había intentado muchas veces quitarme la vida.
Yo le dije "Mamá, no me importa el infierno. Dime una sola cosa que el diablo pueda hacerme que yo no haya vivido ya en esta vida. Yo había tenido tantas aflicciones, penas y toda mi vida había sido un infierno. Las llamas y el diablo no me podían tocar." Yo miré a mi madre y le dije: "Mamá, si el cielo existiera y el infierno también, mi infierno seria el estar separada de Dios a quien he amado tanto toda mi vida".
Salí corriendo, llorando, mientras mi madre se arrodilló como siempre lo hacía. Ella oró diciendo "Dios tu escuchas sus palabras. Ella no tiene miedo de la muerte ni del infierno. Muéstrale a ella, de alguna manera una parte del infierno y hazla regresar hacia ti, y dale el temor por ti en su corazón de nuevo”.
El accidente que me envió al infierno
Una semana después me quedé dormida conduciendo mi automóvil. Caí por un dique y salí disparada del auto. Mi nuca estaba partida, mi espina dorsal sufrió varias quebraduras, nueve de mis costillas se rompieron, mi pulmón izquierdo y mis riñones sufrieron daños. Llamaron a mi madre para que fuera al hospital y al entrar por la puerta los médicos le dijeron que mi única esperanza era Dios. Yo necesitaba un milagro de nuestro Dios todopoderoso.
Mientras tanto, yo me encontraba caminando en el valle de la sombra de la muerte. Ese valle era tan profundo, oscuro y ancho. Yo estaba tan aterrada sin querer moverme ni un solo milímetro. Comencé a llorar pidiéndole a Dios que me dejara sujeta sin que me moviera.
Yo me encontraba en un lugar lleno de una oscuridad muy grande. Ni siquiera podía ver mis propias manos. A mi siempre me había gustado proclamar el Salmo 23 y empecé a mencionarlo: "Y aunque camine a través del valle de la sombra de muerte..." pero no podía continuar. No podía decir "su vara y su cayado me confortarán". Estaba parada allí llena de pecado en mi vida, sin tener la oportunidad de encontrar allí al Todopoderoso .
Lo único que estaba vivo conmigo era la palabra y la palabra se convirtió en Jesucristo. El comenzó a interceder a mi favor como un gran Sacerdote ante el Dios Padre para sacar mi alma de ese valle de la muerte. En la esquina del lado derecho apareció el poderoso ángel de la muerte.
Comencé a llorar "¿Para qué está el ángel de la muerte aquí?" El había llegado porque después de la orden del Padre, éste hubiera podido separarme de mi Señor. El ángel de la muerte me llevó hacia esa oscuridad. Yo me encontré, yo misma en el infierno gritando, sollozando y rechinando mis dientes pidiéndole al ángel de la muerte que no me dejara en el infierno. Habían almas a mi alrededor, de las tantas miles que gritaban y rechinaban sus dientes, solo tratando de morir.
Existen dos muertes Nosotros pensamos que todo se termina cuando uno muere, pero eso, solo es la muerte de la carne. Luego de esto existe una segunda muerte cuando el juicio de Dios sobre el alma es pronunciado. Nosotros tendremos, o una sentencia de vida o una sentencia de muerte que será otorgada por Dios, pero nosotros no "morimos". No dejamos de existir. Sentimos en forma más profunda después de la primera muerte. El alma vive por toda la eternidad. El alma del hombre rico (Lucas 16:19-31) aún continúa gritando y crujiendo sus dientes, esperando el día del juicio para ser echado al lago de fuego.
Aquí vi un abismo fijo, y todas esas almas estaban tratando de salir para llegar hacia Dios el Padre, pero la única manera de salir de ese abismo era a través de la preciosa sangre de Jesucristo, la sangre que yo había tomado tan a la ligera. Después Dios me enseñó el lago de fuego donde la tercera parte de los ángeles estaban en cadenas de oscuridad
Allí había llamas rojas, calientes, profundas, que se esparcían a través del cielo y la tierra. Pero no tenían luz. El lago de fuego estaba en una oscuridad total. El infierno estaba creciendo y aquí comenzó la voz poderosa, retumbante de Dios. El comenzó a penetrar en la atmósfera cuando empezó a hablarme. El dijo: "Tu estabas en lo correcto al no tener miedo del diablo, sin embargo, yo permití que te matara con la primera muerte. Tú tienes temor de mí".
Dios dijo: "Yo soy el Único que puede destruir ambos, tu cuerpo y tu alma. A mí me pertenece el infierno. Tuve que expulsar estas almas hacia aquí." El no creó el infierno para el hombre, pero el infierno está creciendo porque... ancho es el camino que conduce a la destrucción...pero angosto el camino que conduce a la Vida, y solo existen algunos que lo encontrarán. (Mateo 7:13,14) Hay muchos que se encuentran en el camino hacia la destrucción, pero rehúsan el volver atrás.
Dios me habló en el infierno
Durante los días que pasé en coma, esperé en ese valle oscuro. Parecía una eternidad, pero solo se trató de algunos días comparándolo al tiempo en la tierra. Durante todo este tiempo, mi hermana intercedió por mi vida ante el Señor.
Finalmente, luego de que parecían haber pasado años, comenzó a brillar una luz. Era tan sagrado, tan justo. No estuve en condición de siquiera mirar hacia esa luz poderosa. Me cubrí los ojos y caí de cara en ese valle oscuro. Aquí, por segunda vez, la poderosa voz de Dios comenzó a hablarme otra vez. Todo lo que Dios podía decirme estaba en Romanos 11:29, “Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios".
Yo grité, "¡Dios, perdóname!" Pensé que estaba muriendo en ese momento, cuando mi pulmón dañado comenzó a hincharse y mi pulmón derecho se quedó sin aire, y por cerca de cuatro minutos no pude respirar. Ellos trataban de inyectar oxígeno en mis pulmones, pero no había mejoría. Ellos me chequearon después de los cuatro minutos. No había vida en mí; solo un minuto más y ellos me hubieran declarado por muerta y me hubieran desconectado de todos los aparatos que me mantenían con vida.
Mi pecado
Yo no sabía todo lo que estaban tratando de hacer para salvar mi vida, pero yo sentía que estaba muriendo. En el cielo apareció un rollo hermoso. Apareció una mano que comenzó a desenrollarlo. Entonces en cuestión de segundos, vi el correr de toda mi vida ante mí; todo lo que había hecho. Y ese mismo Jesús quien me amaba tanto y no me dejaría en ese valle tuvo que alzar su mano y escribir mi juicio a través de mi vida.
Vi como El escribió el nombre de mi pecado que iba a separarme de Dios para siempre. Yo no podía creer la palabra que la mano del Dios Todopoderoso comenzó a escribir a través de mi vida. Esa mano poderosa comenzó a escribir la palabra "Sensualidad" a través de mi vida! Aquello que yo había llamado "amor" por mis esposos, Dios lo llamada "Sensualidad" Yo comencé a gritar: "No Dios, no Dios, esa no soy yo, no soy yo!" Yo nunca me he considerado una mujer llena de lujuria. Yo sabía que estaba muriendo mientras escuchaba mi juicio. Cuando morí, bramaba diciendo "¡Dios, perdóname, perdóname! ¡Ten piedad de mi!"
Llamada desde el vientre de mi madre
Yo me encontré de nuevo en el vientre espiritual de mi madre. Dios me dejó ver cómo mi madre y mi hermana habían sufrido en oración para pedirle a Dios que naciera de nuevo y volviera a su Reino. En la visión que Dios me reveló, vi como mi hermana comenzaba a orar profundamente para que yo renaciera, ella se volteó hacia un esqueleto; cuya carne estaba consumida. Un médico diría que existe solo un pelo entre la vida y la muerte cuando una madre da a luz a un hijo.
Yo me vi a mi misma como ya había sido una vez, como un "Ser" de regreso en el vientre de mi madre. Aquí por tercera vez, la voz poderosa de Dios me habló de nuevo. Él dijo: "Antes de que estuvieras en este vientre, yo ya te conocía, Yo te llamé y te destiné desde la fundación del mundo. De la misma manera como no puedo arrepentirme del llamado de la vida de mi único Hijo engendrado, yo no me arrepentiré del llamado que he puesto en las vidas de los hombres". Y una vez más Dios repitió: "No me arrepentiré". Mi madre comenzó a tener dolores de parto.
Cada dolor comenzaba a traer vida de nuevo hacia ese "Ser" indefinible que era yo, hasta que me fue devuelta la vida. Nuevamente pude sentir la presencia de Jesús y del Espíritu Santo sobre mi vida, como había sido antes de nacer. Yo estaba siendo formada nuevamente con cada dolor de parto. (Cuando nacemos de nuevo en el espíritu tenemos muchos, muchos dolores de crecimiento) Cuando mi madre comenzó a esforzarse para lograr ese último dolor de parto, esto me movió en el vientre de mi madre y me colocó de cabeza hacia la abertura del canal de parto. Cuando fui expulsada por el canal de parto, Dios me iba diciendo: "Predica mi Palabra, mi Palabra, mi Palabra, por cada palabra el hombre será responsable en el día el Juicio".
¡Existe el cielo y también existe el infierno!
Niños y Jóvenes, yo realmente descubrí que el Cielo existe. Yo vi las luces del paraíso. Pero también existe el infierno. Yo he caminado en el infierno. Dios contestó a los ruegos de mi madre, quien le pidió que me enseñara parte del infierno, como ya lo he descrito. Mi infierno sería la separación de Dios a quien amo tanto y a quien acepté cuando tenía la edad de once años.
Cuando el alma ve que está siendo separada de su Dios por toda la eternidad, esto conduce a un fuego espiritual terrible como nunca se ha experimentado en la tierra. Es la tortura espiritual de un alma que una vez conoció a Dios y ahora esta siendo expulsada hacia esa oscuridad extrema, separada de Dios, su Creador, por siempre.
Mi amigo, yo verdaderamente descubrí que existe el infierno. Yo caminé en el abismo del infierno. Tú debes escoger, mientras vives en la tierra, dónde pasarás la eternidad, en el cielo o en el infierno. Nosotros empezamos a vivir cuando morimos la primera muerte.
"Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Hebreos:9:27) Tú tienes una cita con Dios y tú vas a TENER esa cita con ÉL. La Biblia describe el infierno (yo descubrí esta verdad) como un lugar de futuro castigo para los pecadores e incrédulos.
El infierno es un lago de fuego, un lugar de tormento, un lugar donde las almas perdidas nunca mueren y el fuego no se apaga, un lugar de lloro, quejas, crujido de dientes, un lugar donde los pecadores toman del vino de la ira de Dios, un lugar donde el humo de su tormento asciende para siempre.
El alma del hombre rico sigue gritando y llorando, tratando de morir, pero no hay muerte para el alma. El alma vive por siempre. El fuego del infierno consume la carne pero no consume el alma. Yo soy un testigo viviente de que el infierno existe realmente. El infierno esta creciendo porque la gente rehúsa el creer. Tú debes tomar la decisión más grande que puedes hacer. ¿Donde vas a pasar la eternidad, en el cielo o en el infierno?
Tu podrás decir "Yo no creo en el infierno" pero, mi amigo, dos minutos en el infierno en medio del llanto, quejas, y crujir de dientes cambiaran tu opinión cuando te des cuenta, como lo hacen todos los que hoy están en el infierno, que la Biblia es la palabra de Dios, que tú eres un pecador, que Jesucristo murió por ti y que tu hubieras podido ser salvo si hubieras creído y aceptado a Jesucristo como tu salvador. Si no, mientras llores, te quejes y crujas los dientes llorarás en agonía: "Que tonto fui, pero ahora es tarde! tarde! muy tarde!"
No existen incrédulos en el infierno; pero ellos creen cuando es demasiado tarde! Cada alma que se encuentra en el infierno daría todo lo posible por volver a estar en este mundo para tener otra oportunidad para poder gritar a Dios: "Perdóname." Si llegamos a ese valle oscuro de muerte sin habernos arrepentido de nuestros pecados en nuestra vida, ya será demasiado tarde. Quizá no tengas una madre y una hermana que oren por tu alma hasta que mueran.
"Yo he hecho el llamado pero ustedes me rehúsan"
Las muchas veces mientras yo estaba sentada en las barras de los bares, Dios me habló sobre Proverbios 1:24 en mi corazón "Yo he llamado pero tu me rehuyes". Ha sido triste que yo, con cuarenta años, haya estado huyendo de Dios, amarrada por el alcohol y las drogas. Dios tuvo que romper mi nuca y dejarme morir por cuatro minutos y llevarme al infierno y regresarme hasta que yo pude entregarle a EL mi vida completamente.
¡Dejen de huir de Dios!
No sigan huyendo de Dios. Como yo, ustedes pensarán que conocen al Señor y Salvador. Pero si tú sigues huyendo de hacer su voluntad, tu correrás directamente hacia un Dios de ira en ese oscuro valle de muerte y El será tu Juez. Hay una parte de Dios que está llena de ira, y así es como lo verás en el día del Juicio. Tu enfrentarás la verdad que has estado temiendo y verás que sí existe un infierno con un lago de fuego y azufre. Pero tú no tienes que ir al infierno. Dios no creó tu alma para el infierno.
Él creó el cielo para ti, y el infierno para el diablo y sus ángeles. Tú podrás decir: "Esos negocios con "el infierno" es algo pasado; la gente inteligente ya no cree en esas cosas!" Pero, amigo, no vas a poder huir de la muerte. La muerte vendrá y tú no podrás dejar de ir allí. Pero ya será demasiado tarde. ¡Ay! ¡Ay! ¡Pobre de ti si rechazas el plan de salvación de Dios! Dios es un Dios de ira, así como un Dios de amor, y ¡ay! de la persona que cae bajo su ira.
¿Dónde pasaras la eternidad?
¿Donde pasarás la eternidad? Solo será en uno de estos dos lugares: Cielo o Infierno, con el lago de fuego y azufre. Si es que no te arrepientes de tus pecados y recibes al Señor Jesucristo como tu Señor y Salvador, tu lugar será el infierno. Repito, Dios no creó el infierno para ti, mi querido, El creó el Cielo para el alma del hombre y el infierno para el diablo y sus demonios. Y si nosotros vamos a ese lugar, es por nuestra propia culpa. Jesucristo abrió el camino para ti y para mi a través del derramamiento de su preciosa sangre.
Tú puedes ser liberado de todos tus pecados y hacer del cielo tu vivienda eterna para siempre. Acepta a Jesucristo en tu vida. El va a curar tu corazón herido y te va a liberar de las drogas, alcohol, enfermedades y demás pecados. Si Dios me pudo liberar a mi, El también te puede liberar a ti.
Queridos míos, yo soy un testimonio vivo: Existe realmente el infierno. Yo caminé por él, llorando desgarradamente, quejándome con crujidos de dientes, rogándole a Dios para que no permitiera al ángel de la muerte que me dejara en el infierno. "Ancho es el camino que conduce al infierno y destrucción, pero angosto el camino que conduce a la vida eterna". (Mateo 7.13)
Escoge la vida con ÉL, recíbelo en tu corazón hoy día. Mañana puede ser muy tarde.
Ora la oración del pecador ahora
Te ruego que lo recibas ahora verdaderamente en tu corazón. Di la oración del pecador junto conmigo. Tu podrás ser salvo en este momento.
"Señor Jesucristo, perdóname por todos mis pecados. Lávame con tu preciosa Sangre en estos momentos. Voy a vivir para ti el resto de mi vida. Voy a obedecer tu llamado de Dios y escojo tu voluntad para mi vida. Gracias Jesús por amarme y perdonarme de todos mis pecados. Amén."
Aline Baxley
4940 Bonnyview Ave
Redding, CA 96001
Desde el accidente de tránsito y la experiencia del cambio de vida de la hermana Aline en 1974, ella ha sido una misionera evangelista a tiempo completo, llevando su testimonio a las naciones del mundo.
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Nota: Puedes descargar este documento en formato Word haciendo click aquí. Si deseas escuchar el testimonio grabado (en inglés) de Aline Baxley en mp3, puedes descargarlo haciendo click aquí. También puedes ver el video de su testimonio (en inglés) aquí.
Si quieres leer otro testimonio similar, vivido por Bill Wiese, haz click aquí: 23 Minutos en el Infierno.
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Yo caminé por el Infierno y sí, Hay Vida Después de la Muerte (EL TESTIMONIO DE ALINE BAXLEY)
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