Peligros del
Televisor
LOS NIÑOS, al igual que los jóvenes, son los más propensos a ser las víctimas de los efectos negativos de la televisión. Ellos todavía no tienen una personalidad bien definida o un comportamiento estable. Los programas que se transmiten exaltan encubiertamente la morbosidad, la sensualidad, la curiosidad insana, la inmoralidad, la violencia, el robo, la prostitución, la drogadicción, la homosexualidad, y en fin, toda clase de fuerzas insidiosas y destructivas que los estimula a salir a la calle y cometer cualquier tipo de fechoría. La televisión, directa o indirectamente, deforma la mente de niños y los ayuda a crecer con una inclinación a la desviación.
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El Peligro de la Televisión

LA TELEVISIÓN LLEGÓ A LOS ESTADOS UNIDOS en el año 1940 y desde entonces se ha convertido en la principal ventana a través de la cual, la mayor parte de la sociedad industrializada percibe el mundo que le rodea. A mediados de 1945 ya existían 23 estaciones de televisión en los Estados Unidos, y para 1959 había 50 millones de aparatos de televisión en los hogares norteamericanos. Desde 1970 las transmisiones por cable y vía satélite se han incrementado rápidamente.

La televisión es un poderoso medio de difusión masiva y constituye un gran adelanto tecnológico. El grave problema se presenta en el mal uso que ha tenido en el transcurso del tiempo y en los terribles efectos negativos que ha causado en medio de la comunidad receptora. Veamos algunos de ellos.

Efectos de la Televisión en los Niños

Cada día abundan más la pruebas de que la televisión tiene un gran poder de persuasión que conduce a una adicción de mirarla en forma indiscriminada. Este comportamiento es nocivo para el desarrollo normal del niño. La televisión se ha constituido en una parte considerable del mundo de los niños. El tiempo que la televisión les consume es un verdadero escándalo. Anualmente, la mayoría de niños pasan igual número de horas frente a la pantalla chica como frente a sus maestros.

La televisión está disponible con tanta facilidad que ejerce una fuerte presión en los niños para que la vean en exceso. El abuso excesivo de la televisión convierte al niño en una persona mas pasiva, menos creativa y de menor rendimiento académico.

Este análisis fue demostrado científicamente en un ensayo llamado "La Inyección Electrónica" publicado por el gobierno de los Estados Unidos. En ese estudio se mencionan dos semejanzas entre el consumo de drogas y ver demasiado la televisión:

1. Ambos hábitos borran el mundo de la realidad.
2. Ambos hábitos facilitan las actitudes pasivas.

El estudio de investigación también demostró que los niños que ven demasiado la televisión obtienen calificaciones muy inferiores comparados con otros niños que no la miran. La televisión afecta el rendimiento escolar y es la principal causa de que muchos niños dejen a la ligera sus deberes escolares.

Los niños, al igual que los jóvenes, son los más propensos a ser las víctimas de los efectos negativos de la televisión. Ellos todavía no tienen una personalidad bien definida o un comportamiento estable. Los programas que se transmiten exaltan encubiertamente la morbosidad, la sensualidad, la curiosidad insana, la inmoralidad, la violencia, el robo, la prostitución, la drogadicción, la homosexualidad, y en fin, toda clase de fuerzas insidiosas y destructivas que los estimula a salir a la calle y cometer cualquier tipo de fechoría. La televisión, directa o indirectamente, deforma la mente de niños y los ayuda a crecer con una inclinación a la desviación.

Si observamos los efectos negativos de la televisión en los niños menores de cinco años, notamos que ellos son seriamente vulnerables a los engaños verbales que lanzan los anuncios comerciales. Ellos se irritan fácilmente ante los mensajes engañosos o exagerados. La frecuente exposición a las intrigas, manipulaciones y engaños que aparecen en la televisión, menoscaba el sentido de confianza que el niño aprende de sus cariñosos padres.

Los niños que aun no están en edad escolar juegan menos con otros niños de su edad si se aficionan a la televisión. El resultado es terriblemente perjudicial para los niños, ya que el juego es un factor muy importante para su desarrollo integral. El juego les ayuda a ser más imaginativos y mas sociables.

La televisión vuelve a los niños menos comunicativos. En cambio, la interacción con los compañeros de juego no solo mejora sus habilidades verbales, sino que también los enseña a disputar y competir sin dejar de ser buenos amigos.

Los niños menores tienen una fuerte tendencia a imitar lo que ven. Quieren hacer lo que hacen los demás, especialmente los adultos. Hay una famosa fotografía que muestra a una niña calzando los zapatos altos de la madre y un niño con el traje y la corbata del papá. Están en una etapa imitativa. Esta también es la razón por la cual se han registrado muchísimos casos de niños que se han lanzado al vacío desde la ventana de un edificio queriendo imitar a Superman. Lamentablemente este hecho ha producido un gran número de dolorosas tragedias.

Efectos de la Televisión en los Jóvenes

Las abundantes descripciones de crímenes y violencia que ofrecen en los programas de la televisión están directamente relacionadas con la creciente ola de delincuencia juvenil que existe en nuestro tiempo. En la televisión se observan con minuciosos detalles una gran cantidad de asesinatos, atracos, violaciones, mutilaciones, sacrificios satánicos, suicidios, tiroteos, prostitución, sadismo, en fin, una gran cantidad de actos delictivos que convierten la televisión en una gran escuela de la delincuencia juvenil. Las imágenes de violencia que ofrece este medio de comunicación a los jóvenes no provoca necesariamente una reacción inmediata. El efecto negativo se desarrolla lentamente, provocando una consternación de torcidos deseos y una fuerte tendencia hacia el delito. Muchos padres son culpables de que sus hijos sufran de trastornos de la conducta porque no les han enseñado los efectos nocivos de la televisión. Los mismos padres son víctimas que en muchas oportunidades prefieren que sus hijos pasen el tiempo mirando la televisión para ellos estar desocupados y poder realizar otras actividades.

Efectos de la Televisión en los Adultos

Al hablar de los efectos de la televisión en los adultos tenemos que hablar de las telenovelas, las cuales están generalmente dirigidas a la base de la pirámide poblacional, es decir, la clase de bajos recursos económicos. Casi siempre se presenta en un papel protagonista a una muchacha pobre que aspira resolver sus conflictos de clase casándose con un hombre rico, un profesional acomodado o recibiendo una herencia.

Las telenovelas presentan dramas que por lo general responden a las mismas motivaciones: pleitos, infidelidad, divorcio, engaño, trío amoroso, etc. Las telenovelas promueven un estilo de vida de inmoralidad. Muchas mujeres disfrutan y gozan con las telenovelas porque a través de ellas se liberan de emociones reprimidas. Les gusta la oportunidad de llorar y se sienten mejor al saber que otras mujeres también tienen problemas. El televisor actúa como un consultorio sentimental sin que las personas que la miran se den cuenta de que están perdiendo un tiempo muy valioso que pudieran estar ocupando en educarse, trabajar o dedicarse a su familia. En las telenovelas siempre están presentes las escenas eróticas que se convierten en un fetiche de fantasía sexual. La televisión presenta a cada momento un mensaje subliminal que pretende manipular a la vasta audiencia para manejar a su antojo y capricho a los televidentes. Todo esto conduce a una descarada desmoralización que pervierte los valores y los principios de nuestra sociedad.

El verdadero cristiano es consagrado a Dios y apartado de todo mal. El cristiano no se detiene a escuchar mentiras que no le edifican, sino que inclina su oído a la palabra de los sabios y aplica su corazón a la sabiduría, porque le es cosa deliciosa (Proverbios 22:17-18).

Efectos de la Televisión en la Vida Espiritual del Cristiano

Así como la televisión produce efectos negativos en los niños, en los jóvenes y en los adultos, también lo causa en los cristianos, menguando su vida espiritual. Ese no es el propósito de Dios. Las Sagradas escrituras nos enseñan en la Segunda Epístola de Pedro, capitulo 3 y verso 18 "Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo."

El cristiano que se detiene frente a la televisión está perdiendo el tiempo tragando basura. La Biblia dice "Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos..." (Efesios 5:16). La venida de nuestro Señor Jesucristo está mucho mas cerca de lo que nosotros pensamos. Es necesario que nos dediquemos más a El para que cuando ese glorioso evento suceda nos encontremos preparados.

Es verdad que la Biblia no menciona directamente la palabra "televisión," pero si hay muchos versículos en la Biblia que en forma indirecta hacen referencia en su contra. Los siguientes son solo un ejemplo.

Efesios 5:11-12
"No participéis de las obras infructuosas de las tinieblas, sino mas bien reprendedlas, porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto."

1 Corintios 6:12
"Todas las cosas me son licitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son licitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna."

1 Corintios 10:23
"Todo me es licito, pero no todo edifica."

Salmos 101:3
"No pondré delante de mis ojos cosa injusta."

Para concluir, quiero decirle a mis apreciados hermanos en la fe de Jesucristo que si alguno se siente atado de alguna forma a la televisión (el cajón del diablo, como lo denominan algunos predicadores), es tiempo de reflexionar. Si usted tiene un aparato de televisión en su casa, sáquelo inmediatamente. Ya ustedes saben lo dañino y perjudicial que es para su familia y para la vida espiritual del creyente en Cristo Jesús.

Considero una gran ironía que recientemente se hayan levantado una gran cantidad de grupos seculares que protestan en contra de los mensajes de violencia e inmoralidad que se transmiten en los programas de televisión, mientras que la iglesia permanece pasiva y sigue perdiendo terreno lentamente ante este mortal enemigo. Recordemos que si nuestra justicia no fuese mayor que la de los escribas y fariseos, no entraremos en el reino de los cielos (Mateo 5:20)



Artículo publicado por la
Iglesia Pentecostal Unida de Canadá




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