Por Bill Wiese
Transcripción del testimonio de Bill Wiese '23 Minutos en el Infierno'

(...continuación)

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Sequedad


No hay agua en el infierno. No hay humedad en el aire. Es totalmente seco. Te sientes desesperado por una gota de agua; tan sólo una.

Como dicen las Escrituras en
Lucas 16:23-24,

“Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.”

Quisiera mencionar algunos puntos de esta escritura. Él sólo quería mojar la punta de su dedo en agua; solo una gota hubiera sido preciosa. Una gota; pero ni siquiera tienes eso. Es difícil imaginar cuán seca tu boca está. Si puedes imaginarte corriendo en un maratón a través de valle de la muerte con algodón en tu boca y permanecer así por siempre. Seco; absolutamente desesperado por una gota de agua…

Otra cosa que me fue revelada en las Escrituras es que, sabemos que había un abismo entre ellos, en el infierno, entre el paraíso y el hades. Y el hombre rico vio a Abraham a una gran distancia. En lo natural, ¿cómo podía él reconocer a Lázaro y a Abraham? Primeramente, él nunca conoció a Abraham, y segundo, para ver a alguien a esa distancia, no sabrías distinguir quienes son. Pero, como había mencionado antes, en el infierno tú conoces la distancia y lo profundo de las cosas.

Uno de los demonios me agarró, me arrastró de regreso a la celda y comenzó a atormentarme otra vez. Realmente odio hablar sobre esto, porque no deseo recordar el tormento. Pero ellos comenzaron a apretar mi cráneo y un demonio me agarró y trató de aplastar mi cabeza. Yo gritaba y rogaba por misericordia; pero no había misericordia.

Para entonces, uno de ellos agarró mi brazo y el otro mi pierna. Estaban a punto de arrancar mis piernas y brazos. Entonces pensé, “no puedo soportar esto, no puedo soportar esto,”

A un lado del Pozo


y de repente algo me agarró y me empujó fuera de esta celda. Yo sé que fue el Señor, pero entonces no lo sabía. Yo estaba allí como un inconverso. Así que no sabía estas cosas. Yo fui allí como si nunca hubiera aceptado al Señor. Luego fui puesto cerca del fuego que había visto. Estaba parado a la orilla del hoyo, y debajo de la caverna. Era como una cueva gigante, como un túnel hacia arriba.

Y junto al fuego podía ver a través de las llamas lo suficiente para ver los cuerpos, personas en el fuego, gritando, gritando por misericordia, quemándose en este lugar, y yo sabía que no quería estar allí. El dolor que había soportado era más que suficiente. Pero el calor y las llamas eran peor. Y estas personas estaban implorando salir de allí.

Había una enorme criatura vigilando al borde del hoyo. Las personas se trepaban tratando de salirse, pero eran empujadas de nuevo al fuego. A ninguno se le permitía salir. Y yo pensé, “¡Oh, este lugar es tan horrible y espantoso!”

Todas estas cosas sucedían a la misma vez. Tienes sed, hambre, estás exhausto y tampoco puedes dormir en el infierno. Necesitas dormir, tal como lo necesitamos ahora; nuestro cuerpo necesita reposar.

En
Apocalipsis 14:11 dice:

“Y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche…,”

No puedes dormir. ¿Puedes imaginarte como será eso?

Y en
Zacarías 9:11 dice: “…yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua.”

No hay absolutamente ninguna agua en el infierno.

Yo sabía que la ubicación del infierno era en el centro de la tierra. Allí es donde está. En el centro de la tierra. Yo sabía que estaba a 3,700 millas de profundidad en la tierra. El diámetro de la tierra es de 8,000 millas y la mitad de eso serían 4,000 millas. Yo estaba a 3,700 millas de profundidad. En
Efesios 4:9 habla de que Jesús descendió a las partes más bajas de la tierra.

En
Números 16:32-33 dice, “Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes. Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra…”

Allí es donde está el infierno ahora mismo. Más tarde la muerte y el Hades serán lanzados al lago de fuego. Esto será después del juicio, pero ahora mismo el infierno está en la tierra.

Demonios


Yo estaba en la orilla de este hoyo de fuego, y vi todos estos demonios alineados a lo largo de los pasillos, de todo tamaño y forma; cada clase de horribles y deformes criaturas que usted pueda imaginar. Todas estas criaturas estaban torcidas y deformes. Enormes, pequeños, habían gigantes, arañas enormes (5 pies de alto) , ratas, serpientes y gusanos; y la Biblia habla acerca de los gusanos en Isaías 14:11. Allí hay toda clase de criaturas abominables. Por todos lados. Y parecían estar encadenadas a las paredes. Me pregunté por qué estas cosas estaban encadenadas a las paredes. No lo comprendía. Hay una escritura que se encuentra en Judas verso 6, que dice:

“Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.”

Así que quizá fue eso lo que vi. No sé pero eso fue lo que pareció ser. Yo me alegré porque no quería que ellos me alcanzaran. Todos ellos me odiaban con pasión. Otra cosa que yo no podía entender era que ellos no eran simples criaturas. Sentían odio hacia la humanidad. Por tanto me alegré de que estuvieran encadenados a la pared.

Comencé a ascender de esta caverna, este túnel, y dejar las llamas, así que se hizo más oscuro pero podía ver todos los demonios a lo largo de las paredes; ellos tenían un poder asombroso. Yo me pregunté quién podría pelear contra estas criaturas. Nadie puede pelear contra ellos.

Sin Esperanza


Pero ese terror era tan aplastante que ni siquiera podía soportar tolerar el miedo. Pero lo peor de todo en el infierno, peor que los tormentos y demás, era que yo entendía, que la vida seguía su curso aquí en la tierra, y que las personas aquí -la mayoría de ellos- no tenían idea de que ese mundo existe aquí abajo. Ellos ni siquiera saben que hay un mundo real aquí abajo y que hay billones de personas sufriendo e implorando por una oportunidad para salir de allí, pero ellos nunca tienen oportunidad de salir. Ellos están molestos con ellos mismos por no haber tomado la oportunidad de recibir a Jesús. Están atascados allí para siempre. Esto es lo peor del infierno, no hay absolutamente ninguna esperanza de salir alguna vez. Yo entendía eso. Yo podía entender y comprender lo que es la eternidad. Nosotros aquí no podemos comprenderlo a cabalidad. Pero yo lo entendía, y sabía que estaría allí para siempre y siempre y siempre y que no tenía esperanza de salir.

Yo pensaba en mi esposa, que nunca podría regresar a donde ella. Yo siempre le decía que si alguna vez nos separábamos por un terremoto o alguna catástrofe, yo la encontraría a ella. Y yo no podía llegar a donde ella estaba; nunca la volvería a ver, y ella no tendría idea de donde estaba yo, nunca más podría volver a hablar con ella. Ese pensamiento me molestaba terriblemente. No había esperanza en este lugar, nunca sales de allí, ¿entiendes? Nunca puedes salir de allí, ¡jamás!!

¿Sabes? Aquí en la tierra siempre hay esperanza. Aún las personas en los campos de concentración tenían una esperanza de salir o de al menos morir para escapar sus circunstancias. Pero en la tierra nunca hemos experimentado una situación totalmente ausente de esperanza.

En
Isaías 38:18 dice: “Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad.”

No hay esperanza, y la verdad es Jesús. Él es la verdad.

Jesús aparece


Para entonces, iba subiendo por el túnel, aterrorizado y totalmente perdido, con miedo a estos demonios, cuando de repente, Jesús apareció. ¡Alabado sea el Señor! ¡Jesús apareció! Una luz brillante alumbró todo el lugar, yo sólo veía su silueta, una silueta de hombre, pero no podía ver Su rostro porque era muy brillante, y yo caí de rodillas y me derrumbé; no podía hacer nada, sino adorarlo… adorarlo…

Estaba tan agradecido… Sólo un segundo atrás estaba perdido para siempre, y ahora de repente, estaba fuera de aquél lugar, porque ya yo conocía a Jesús. Aquellas personas no pueden salir porque no eran salvas. Yo sabía y entendía que no había salida de aquel lugar. Sólo por medio de Jesús puedes evitar ir a ese lugar; Él es el único camino.

En
Apocalipsis 1:16 y 17 dice que cuando Juan fue al cielo, él vio a Jesús y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza, y cuando lo vio cayó como muerto a sus pies.

Ahora tú piensas que le harás millones de preguntas, pero cuando estás frente a Él… lo único que puedes hacer es adorar Su santo nombre y darle gracias por haberte salvado.

Cuando recobré mi compostura lo suficiente como para formular un pensamiento, le dije al Señor (no creo que verbalicé la pregunta, simplemente lo pensé y el Señor me contestó):

“¿Por qué me enviaste a este lugar?”

Y
Él me dijo, “Porque la gente no creen que este lugar existe, aún algunos de mis hijos no creen que este lugar es real.”

Yo estaba asombrado por sus palabras. Pensaba que todo cristiano creía en el infierno. Pero no todos creen en un infierno literal. Entonces le dije: “Señor, ¿por qué me escogiste a mí?” Pero Él no me respondió a esta pregunta.

No tengo idea de por qué Él me escogió a mí para ir allí. Yo soy la persona menos indicada para ir a ese lugar. Mi esposa y yo detestamos las películas maléficas, odiamos todo lo malo, no me gusta el verano, mucho menos el calor. Ese lugar es mugriento, no hay orden, existe caos total, desorden y repugnancia; y a mí me gustan todas las cosas ordenadas, la excelencia, y no sé por qué, pero Él no me contestó esa pregunta.
Él me dijo, “Ve y diles que yo odio este lugar, que no es mi deseo que uno de mi creación vaya a este lugar, ninguno. No hice esto para el hombre. Esto fue hecho para el diablo y sus ángeles. Tienes que ir y decirles. Te he dado boca para hablar; tú ve y diles.”

Y yo pensé para mis adentros, “Pero Señor, ellos no me van a creer; ellos van a pensar que estoy loco o que tuve un sueño malo.”

¿No pensarían ustedes eso?

Entonces el Señor me respondió y
me dijo, “No es responsabilidad tuya convencerlos, sino del Espíritu Santo. Tú ve y diles.”

Para mis adentros, dije: “Sí, Señor, absolutamente; tengo que ir y decirles.”Tú podrás preocuparte y temer lo que los hombres van a pensar de ti; pero tú sólo tienes que ir y hacerlo, y dejar a Dios el resto. ¿Amén? Y le dije, “Señor, ¿por qué esas criaturas me odian tanto?”

Y Él me dijo, “Porque tú estás hecho a mi imagen, y ellos me odian a mí. ¿Sabes? El diablo no puede hacer nada contra Dios, él no puede herir a Dios como tal. Pero él puede dañar a Su creación. Y es por eso que el diablo odia la humanidad, los engaña, los lleva al infierno, les inflige enfermedades, todo lo que pueda hacer para dañar la creación de Dios.

La Paz de Dios


Dios fluía en mis pensamientos. Yo estaba inundado de pensamientos. Él me permitió tocar un pedazo de Su corazón y sentir cuánto Él ama a la humanidad. ¡Fue increíble! Yo no podía sobrellevarlo. Era tan absoluto, el amor que Él tiene por la humanidad, que tú no puedes soportarlo en tu cuerpo. Nosotros amamos a nuestras esposas, nuestros hijos. ¿Los amas mucho, verdad? Pues ese amor no puede compararse con el amor que Dios tiene para nosotros.

Su amor es infinitamente mayor que nuestro amor, y nuestra habilidad para amar. Es como dice en
Efesios 3:19, “Su amor excede todo conocimiento”, va más allá, no puedes asimilarlo. No podía creer cuánto Él ama a la humanidad, Él moriría por que tan solo una persona no vaya a este lugar. Y a Él le ha dolido sobremanera, ver a uno de Su creación ir a este lugar.

Al Señor le duele, Él llora al ver que una persona vaya allí. Él me permitió tocar un pedazo de Su corazón, y pude sentir tanta tristeza de que Su creación vaya allí…

Yo pensé, “tengo que ir y testificar, hasta mi último suspiro, para decirle al mundo acerca de Jesús, cuán bueno es Él. ¡Nosotros tenemos las buenas nuevas del evangelio, y el mundo no las conoce! Ellos tienen que saber. Tenemos que compartir el conocimiento, las personas no tienen conocimiento en esta área. Dios quiere que compartamos con ellos cuán bueno Él es y cuánto Él odia este lugar.

Él también me dijo, “Diles que vengo muy, muy pronto.”

Y otra vez me repitió: “Diles que vengo muy, muy pronto.”

Ahora yo pienso, por qué no le pregunté, “¿Qué quieres decir, Señor, cuán pronto…? Así pensamos nosotros, ¿no? ¿Cuán pronto? Pero no le pregunté. Cuando estás ahí tú no piensas en hacer preguntas, sólo deseas adorarlo. No puedes creer la paz de Dios que viene sobre ti al estar cerca de Él --es inexplicable.

Yo, como todos ustedes, he estado en servicios ungidos. Pero no hay comparación al amor y la paz de Dios que sientes al estar cerca de Él. Entonces miré y vi aquellos demonios en la pared que primero se veían feroces, ¡ahora parecían hormigas! Eran enormes, pero en comparación con el poder de Dios, todo el poder creador de Dios, parecían como hormigas en la pared. Estaba maravillado. Y pensé, “Oh, Señor, ¡son simples hormigas!”

Y Él me dijo,
“Sólo tienes que atarlos y echarlos fuera en mi nombre.” Y pensé, “¡Wow, qué gran poder el que Él le ha dado a la Iglesia! ¿Sabes? La crueldad de esas cosas tan fieras no tenía comparación, no hay quien las venza sin Jesús. Pero con Jesús, ellas no son nada. Y yo sentí una valentía que se levantó en mí allí cuando vi esas criaturas. Era como decir, “¿Son ustedes las criaturas que me estaban torturando y querían despedazarme? ¡Vengan ahora!” Quizá ese pensamiento fugaz estuvo allí, ¿quién sabe? “¡Jesús, ve contra ellos!”

Saliendo del Infierno


Subimos a la superficie de la tierra. Tuvimos que continuar subiendo porque todavía estábamos en el túnel. No podía verlo más pero estábamos como en un torbellino gigante. Y aparentemente, teníamos que continuar subiendo para poder salir. Cuando llegamos al final, miré hacia abajo a la tierra, y estábamos muy arriba. ¡Ver el globo terráqueo fue algo asombroso! Yo sé que Dios me permitió ver eso. Él pudo haber salido del túnel de cualquier manera que Él quisiera. Pero pienso que Él conocía que desde niño yo quería ver como la tierra se vería desde el espacio, colgando de la nada. Como dice la Biblia en Job 26:7,

“Extiende el norte hacia el espacio vacío; Cuelga la tierra sobre nada.”

Yo miraba y pensaba, “¿Qué sostiene esto? ¿Qué hace su término tan perfecto?” ¡Dios está en total control! ¡El poder de Dios fluyó en mí porque Él es asombroso! ¡Él es Todopoderoso! Cada pequeña cosa está bajo Su control. Ni un solo cabello de nuestra cabeza cae sin que Él lo sepa. Ni un ave cae al suelo sin que Él lo conozca. Yo estaba deleitado con estos pensamientos, ¡Dios tiene tanto poder! Yo estaba sobrecogido por esto. Y hay una escritura en Isaías 40:22 que dice,

“Él está sentado sobre el círculo de la tierra.”

Allí estaba el círculo de la tierra. Y aún me atreví a pensar, “Señor, si Cristóbal Colón hubiera leído las escrituras hubiera sabido que la tierra es redonda.” Ellos creían que la tierra era plana entonces.

Cuando bajamos, atravesamos la capa de calor que está alrededor de la tierra. Sabía que la habíamos atravesado. Inclusive tuve un pensamiento tonto, aquí estoy con Dios, y yo pensé, “Me pregunto cómo le va a hacer para pasar ese escudo de calor?”. Ustedes saben que en el espacio ellos tienen que penetrarlo exactamente en un ángulo perfecto. Nosotros lo pasamos sin ningún problema. No hubo sorpresa! Estoy seguro que el Señor solo volteó Sus ojos y dijo “Puedo manejar esta”. Hay una escritura
en Salmo 47:10 que dice:

“Porque de Dios son los escudos de la tierra”

Él esta en control de todo, de todo. Yo no quería que se fuera. Solo quería estar en su presencia. Nos estábamos acercando rápidamente a California. Realmente veníamos muy rápido, como bólidos llegamos a mi casa. Y miré y pude ver a través del techo de nuestra casa a mi mismo. Cuando vi mi cuerpo tirado en el piso quedé estupefacto. Ese no podía ser yo, ¡yo estoy aquí! ¡Este soy yo! Usted nunca se ha visto a sí mismo dos veces? Y ahí estaba yo tirado, pero ese no era yo realmente. Hay una escritura donde Pablo dice que nuestro cuerpo es sólo una morada (2 Corintios 5:1). Eso me golpeó fuerte. Yo pensé, “Eso es sólo una morada. ¡Eso es nada! ¡Es temporal! ¡Este soy yo realmente! ¡De esto se trata la eternidad, no esta vida de la que tanto nos preocupamos!” También me golpeó el pensamiento de que nuestra vida es como neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece, como dice Santiago 4:14. ¡Cuán corta es esta vida! ¡Es muy corta! ¡Cien años, si es que los vivieras, no son nada! ¡Se van como la neblina!

Y pensé, “¡Tenemos que vivir para Dios! ¡Lo que hagamos aquí, ahora, contará para la eternidad! ¡Tenemos que ser testigos de Jesucristo, tenemos que ir y salvar a los perdidos!”

¿Sabes? Nosotros no debemos preocuparnos por cada pequeña cosa que nos hace sentir cansados y derribados. ¡Tenemos que salir y predicar el evangelio y las buenas nuevas de salvación! Porque esto va a terminar pronto.

Yo vi mi cuerpo tirado allí y pensé que era algo así como cuando tú te sales de tu carro y lo miras. Ese no eres tú; es el carro que te lleva de un lugar a otro. Así me pareció mi cuerpo. Y pensé, ¡Señor, no me dejes, no me dejes. Quiero continuar contigo por un poco más de tiempo! Pero Él se fue y yo me acerqué a mi cuerpo, y algo me haló hacia mi cuerpo. Como si hubiera sido aspirado por la nariz o la boca.

Y en esos momentos, cuando Él se fue, fue cuando todo el temor, tortura y tormento regresaron a mi mente. Porque la Biblia dice
(Juan 4:18 ) “el perfecto amor echa fuera el temor.” Así que yo estuve cerca de ese amor perfecto, y Él se había ido. Y de súbito todo el terror y horror del infierno entraron a mi mente, y no lo podía soportar. Estaba gritando en total agonía. Yo sabía que este cuerpo no es capaz de soportar esa clase de terror. No puedes resistir esa clase de presión. Tu cuerpo no es lo suficiente fuerte. Así que finalmente, pude comenzar a orar, “Quítalo de mi mente”.

En lo natural, tendrías que ir a toda clase de consejería para salir de este trauma; pero Dios lo sacó, Él quitó el trauma instantáneamente. Él dejó la memoria, pero sacó el trauma y el terror de mí. ¡Yo estaba tan agradecido!

Después de esto sucedieron muchas cosas. Quisiera tener tiempo para ir sobre ellas. Pero Dios me confirmó lo que había sucedido.

Si tú eres una persona que no conoce al Señor; pregúntate: “Le creo a esta gente, que lo que ellos vieron es real, toda esa gente y yo mismo?” Pero mas importante, ¿Qué
dice la Palabra de Dios acerca del Infierno?. Quieres tomar esta oportunidad y decir, “No, yo no creo, no creo que esto sea real”. Tendrás que tirar toda la Palabra de Dios, y todo lo que te hemos dicho. Estas seguro que quieres tirar esta oportunidad junto con toda tu eternidad? Me parece muy tonto. No dejes que el diablo te engañe. Esa criatura gigante al final de ahí, que estaba riéndose. (mostrado en la película)  Así es como el diablo será cuando vayas al Infierno. El se reirá, porque has tenido la oportunidad de recibir al Señor y la perdiste. Pero una vez que hayas llegado ahí, ya no habrá oportunidad de regresar. No hay absolutamente punto de retorno. Te quedarás ahí para siempre.

Quizás te digas a ti mismo. “Yo soy buena persona. Soy muy buena persona. No merezco ir a ese lugar...” Y quizás seas muy buena persona, comparada con el resto de la gente. Pero no es con los demás con quien debes compararte. Necesitamos compararnos con las Leyes de Dios. Sus Leyes son mucho más altas que las nuestras. El dice en la Palabra que si mientes una sola vez en toda tu vida, eres un mentiroso. SI robaste una sola cosa en toda tu vida, un lápiz, dos minutos de trabajo, cualquier cosa robada una sola vez en toda tu vida. Eso te hizo un ladrón. Si alguna vez te enojaste sin causa, si no perdonaste a alguien que te ofendió por x-causa, si tuviste deseos de lujuria por alguna mujer, si sólo lo pensaste, cualquiera de estas cosas, si sólo lo hiciste una vez, eso te califica como pecador, y no puedes ir al cielo. Ves como todos han caído. Todos hemos caído y no podemos llegar al cielo con nuestros propios trabajos.

Tito 3:5 “No por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia Él nos ha salvado…”
Amén, depende entonces de como compares. Es como una mujer que vio un rebaño de borregos en un monte, y eran tan blancos y hermosos. Ella dijo: “Mira a esos borregos blancos, se ven tan hermosos, tan blancos.” Esa noche cuando ella dormía, nevó. Por mañana vio a los borregos opacos, empañados, y grises comparados con la nieve blanca. Así nosotros necesitamos compararnos con Dios. Su Ley es más alta que la de nosotros. Por lo que tenemos necesidad de un Salvador. Nosotros no podemos llegar por nuestros méritos. Dios nos ha dado este regalo gratis. El dice en Juan 14:6: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Ningún hombre viene al Padre sino es por mí.” El es el único camino fuera de este lugar.

Si tú eres una persona que no conoce al Señor, y nunca le as pedido a Jesús que sea el Señor y Salvador de tu vida. Si tú nunca has llegado a este punto de pedirle con boca y tu voz y decirle que venga a tu vida, hazlo ahora mismo, no dejes que el diablo, esa criatura se ría de ti. Ahora es el tiempo, ahora es tu oportunidad, porque no sabes cuanto más tiempo tienes. No sabes si vivirás mañana, y terminar en ese lugar.

Déjame decirte, en ese lugar, tan sólo el calor es horrible de soportar. Todos esos que vimos brincar de las Torres de Nueva York. Ellos se tomaron de la mano y brincaron. Cuán horrible eso debió haber sido. Si alguna vez has estado a esas alturas y mirado hacia abajo, brincar es algo que no se puede ni pensar. Pero ellos tenían que enfrentarse al fuego. En solamente cinco segundos se hubieran incinerado y eran como dos mil grados solamente. Los científicos dicen que el centro de la tierra es como de doce mil grados. Y tú tendrás que aguantar todo eso por la eternidad. Si tú quieres pasar y vivir eso, es absolutamente una tontería. Ahora es el tiempo….decídete, acepta a Jesús como tu Señor y Salvador.

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23 Minutos
 
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