Por Bill Wiese Transcripción del testimonio de Bill Wiese '23 Minutos en el Infierno'
Esta transcripción es de la convención en Kansas City, KS llamada “Kansas City para América”. La experiencia en el Infierno sucedió en Noviembre 23, 1998. Para la historia completa, por favor compre el libro! ___________________________________________________________________________________
Bill Wiese hablando Es un honor dirigirme a ustedes y es una tremenda bendición para nosotros. Estamos en el negocio de bienes raíces. No hacemos esto para vivir. No hacemos esto por dinero. Sólo sabemos que Dios nos dijo que vayamos y le digamos al mundo acerca de Su amor por los hombres y acerca del lugar que Dios no quiere que Su creación vaya. Por eso es que estamos aquí.
Primero, debo mencionar varias cosas; preguntas que podrían estar en sus mentes. La primera pregunta la haría yo mismo, si fuera el oyente. Preguntaría, ¿cómo sabes que no fue un sueño malo lo que tuviste o una pesadilla? Quiero establecer par de puntos. Primeramente, yo salí de mi cuerpo. Cuando regresé, vi mi cuerpo tirado en el piso, y por lo tanto estoy seguro que fue una experiencia fuera del cuerpo. Algunos Cristianos han dicho, “oh, ningún Cristiano puede salir fuera de su cuerpo.”
Pero eso no es verdad, en 2da de Corintios 12:2, cuando Pablo fue llevado al tercer cielo, él dijo, “Si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé.” Por lo tanto, si él no lo sabía, significa que es posible. También él dijo en el verso 1 que fue una visión, así que creo que esto puede clasificarse como una visión.
En Job 7:14 dice: “me asustas con sueños, y me aterras con visiones.” Y eso fue definitivamente lo que el Señor hizo, me aterrorizó con una visión. Cuando regresé de esta visión, me tomó un año calmarme y volver a ser una persona normal. Yo estaba tan agitado y traumatizado de ese temor, que mi punto de vista de como testificar y apreciar aquello de lo que Dios nos libró, cambió totalmente.
Le he pedido a mi esposa que comparta con ustedes, el momento en que ella me encontró en la sala de nuestro hogar, porque yo no recuerdo esa parte.
Y quiero que ella se lo diga en pocas palabras.
Annette esposa de Bill hablando
¡Gracias querido! Eran las 3:23 de la mañana cuando desperté. Recuerdo esto porque miré nuestro reloj digital y noté que Bill no estaba a mi lado. Escuché gritos que venían de nuestra sala y avancé hacia allá. Al llegar encontré a mi esposo de un estado que no lo había visto antes. Cualquiera que conozca a Bill sabe que él, por naturaleza, es muy conservador, un hombre muy calmado y profesional. El no es el tipo de persona que grita o se emociona por cualquier cosa, a menos que Dios lo toque, (ríe) claro está.
Pero el asunto es que lo vi allí traumatizado, literalmente traumatizado; sosteniendo su cabeza entre las manos, gritando y llorando, desplomado en el piso de nuestra sala, y yo no sabía qué hacer. Pensé que estaba teniendo un ataque cardiaco. Así que comencé a orar, y él me gritó diciendo: “Ora que el Señor me quite esto de mi mente. El Señor me llevó al infierno y siento que mi cuerpo está muriendo. No lo puedo soportar.”
Así que comencé a orar por él, no sé, quizá por diez o veinte minutos, y él comenzó a calmarse; pero él estaba literalmente en un estado traumatizado, como uno que viene de Vietnam y luego tiene pesadillas recurrentes, o uno que revive un terrible accidente. No era alguien que simplemente despertaba de un mal sueño. Y yo necesitaba testificar esto.
Bill Wiese hablando Soy bendecido de tener una gran mujer. Estoy muy agradecido a Dios por ella. Hemos estado casados por cuatro años, nos hemos conocido por seis y han sido los mejores seis años de mi vida.
Lo primero que quise saber, después de haber tenido esta experiencia, fue si habría alguien en la Biblia que hubiera tenido una experiencia en el infierno. Así que comencé a investigar. Encontré y escuché a Chuck Missler. Él es un maestro de la Biblia que enseña a través de la nación, un erudito, y él dice que Jonás experimentó el infierno.
En Jonás 2:2 dice: “desde el seno del Seol clamé.”
Y en Jonás 2:6 dice: “la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura” Así que al menos hay alguien en la Biblia que experimentó el infierno: Jonás.
Quería saber esto porque fui enseñado en mis primeros días de convertido en la Capilla del Calvario, que toda experiencia espiritual que tengamos debe estar ya registrada en la Palabra de Dios. Así que entendía que si lo que había experimentado era real, estaría en la Palabra.
Por eso comencé a investigar y encontré alrededor de cuatrocientas escrituras que describen lo que vi, oí y sentí.
Todo lo que tiene que ver con el infierno, ya está en la Biblia, por eso lo que les digo, ya está en la Palabra, y luego haré referencia a algunas de estas escrituras.
Supe también de alrededor de 14 personas que experimentaron alguna porción del infierno. La mayoría de estas experiencias fueron de personas que estuvieron cerca de la muerte, hospitalizadas, a punto de morir, y que pudieron regresar.
Vayamos rápido al asunto. Mi esposa y yo fuimos al culto de oración del domingo en la noche, al cual siempre asistimos con nuestros pastores, y luego regresamos a casa como cualquier otra noche normal y nos acostamos. A eso de las tres de la madrugada, fui tomado. No supe como llegué allí hasta que regresé, y el Señor me explicó. Pero me encontré tirado en la celda de una prisión, como cualquier celda que usted se pueda imaginar, con paredes de piedra, barrotes en la puerta, pero yo no sabía en donde estaba. Yo sólo sabía que se sentía extremadamente caliente. Estaba tan caliente que no podía creer que estuviera vivo en esa celda. Pensé que debía haberme desintegrado con ese calor tan intenso, pero seguía vivo.
Hubo luz en aquel cuarto por un breve instante y creo que la presencia del Señor estaba allí para que yo pudiera ver aquel escenario. Pero luego todo volvió a oscurecer.
En Isaías 24:22 dice: “Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados.” Proverbios 7:27 dice: “Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte.”
Cámara significa cuarto interior, así que parte del infierno tiene celdas de prisión en cámaras, hornos de fuego y grandes áreas de fuego. Y yo estaba en una celda de prisión en ese momento.
Leamos entonces la siguiente escritura en Jonás 2:6, donde dice: “La tierra echó sobre mí sus cerrojos para siempre.” Y Job 17:16 dice: “A la profundidad del Seol descenderás.” Por eso todo lo que vi está en la Palabra. La sepultura que menciona Isaías 14:19 es el infierno.
Me vi en una celda y estas cuatro criaturas estaban allí conmigo. En ese momento yo no sabía que ellos eran demonios, porque fui llevado allí como una persona inconversa. Dios quitó de mi mente que yo era salvo. No supe por qué pero Él me lo explicó en el camino de regreso.
No sabía lo que eran estas criaturas, pero eran enormes, de 12 o 13 pies de alto. De forma extraña, una de las personas que da su testimonio, vio el mismo demonio que yo vi. Si ven el testimonio de Kenneth Heagan, verán una buena descripción de este demonio que aparece en su video, donde un muchacho está siendo arrastrado por las barras del infierno.
Todos los demonios eran escamosos. Uno de ellos tenía escamas por todo su cuerpo y mandíbulas gigantes que sobresalían con unos enormes dientes y ojos hundidos. Era realmente enorme. El otro era horrible y tenía unas aletas bien afiladas por todo su cuerpo. Tenía unos brazos largos, fuera de proporción, al igual que sus pies, y todo en él era deforme, torcido y fuera de simetría. No había simetría. Un brazo largo, un hombro… era una criatura horrenda, muy horrenda.
Ellos maldecían a Dios todo el tiempo.
Yo me preguntaba, “¿Por qué estas criaturas maldicen a Dios? ¿Por qué odian tanto a Dios?”
Entonces ellas volvieron su atención hacia mí. Yo sentí que me tenían el mismo odio que le tenían a Dios. Y pensé, “¿Por qué me odian? Yo no les he hecho nada.” Pero ellos me odiaban con un odio que yo nunca había percibido en la tierra. Mucho más allá de toda habilidad que el hombre tenga para odiar. Ellos definitivamente me odiaban. Y supe que habían sido asignados para torturarme.
Hay algunas cosas que voy a decir, que no sé cómo las supe. Es como si en el infierno tus sentidos estuvieran más agudizados. Estás más consciente de lo que estás en tu cuerpo físico aquí. Yo estaba más consciente de las distancias, del tiempo y de muchas otras cosas. Una de las cosas que sabía era que ellos fueron asignados para torturarme para siempre en ese lugar. Me di cuenta que estaba acostado en el piso de la celda y que no tenía absolutamente ninguna fuerza en mi cuerpo.
Y yo me preguntaba, ¿Por qué no puedo moverme? ¿Qué me está pasando?
Yo estaba consciente de que a mi esposa y a mí nos gusta ejercitarnos, lo sabía, pero no tenía fuerzas, estaba indefenso allí tirado. Entonces uno de los demonios me agarró, me levantó y me tiró contra la pared, como quien coge un vaso y lo tira contra la pared; así de liviano era yo, o así de fuerte era él. Cada hueso de mi cuerpo se rompió, los sentí romperse. Sentí dolor, y allí, tirado en el piso comencé a clamar por misericordia, Pero estas criaturas no tenían ninguna misericordia, absolutamente ninguna. Uno me levantó, y el otro con sus aletas afiladas rasgaba mi carne en hilachas y la arrancaba de mí, sin ningún cuidado por este cuerpo que Dios formó tan maravillosamente.
Era un odio tan intenso contra mí y yo me preguntaba por qué estaba vivo, por qué estaba pasándome esto. No podía entender por qué no estaba muerto. La carne colgaba de mi cuerpo en hilachas, pero no había agua ni sangre, sólo carne colgando, porque la vida está en la sangre y no hay vida en el infierno. Tampoco hay agua en el infierno.
En Isaías 14:9-10 dice:
“El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte... Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros…?”
Salmo 88:4dice:
“Soy contado entre los que descienden al sepulcro; soy como hombre sin fuerza.”
Nosotros sabemos que el diablo tiene fuerza, porque la Biblia registra que había un endemoniado corriendo por los sepulcros , dice Marcos 5:1-4:
“Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadaremos.
Y cuando salio Él de la barca, en seguida vino a su encuentro, un hombre con un espíritu inmundo, que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atacarle, ni aún con cadenas.
Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podia dominar.”
Ellos no lo podían amarrarlo; porque él rompía las cadenas en pedazos. Él era sólo un hombre con fuerza demoníaca. También entendí que ellos tienen mil veces la fuerza del hombre. Y yo, si hubiera tenido mi fuerza natural, no hubiera podido contra ellos. Yo estaba a su merced y ellos no tenían ninguna misericordia. Los demonios rigen tu vida en el Infierno.
El olor de estos demonios y el olor en el infierno eran tan atroces, que no puedo describirlo, pero lo intentaré. Es como el olor de la carne quemándose, a sulfato, así era el olor de los demonios. Era como una alcantarilla abierta, como carne podrida o huevos podridos y leche dañada, y todo lo que usted se pueda imaginar, sólo que mil veces peor. Era tan tóxico, que te mataría si tú estuvieras en este cuerpo; morirías. Yo me preguntaba ‘¿Por qué permanezco vivo con este olor?’ Era tan horrendo, pero no puedes morir. Tienes que soportarlo.
Ellos maldecían a Dios con profanidades. Esto se menciona en Ezequiel 22:26 “he sido profanado en medio de ellos.” Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mi santuarios, entre los santo y lo profano no hicieron diferencia; ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos”
La palabra profanar significa ‘degradar con un lenguaje vulgar y blasfemo.’
Las torturas que ellos me hacían están mencionadas en Deuteronomio 32:22-24, donde dice “Porque fuego se ha encendido en mi ira y arderá hasta las profundidades del Seol… Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente y de peste amarga; dientes de fieras enviaré también sobre ellos, con veneno de serpientes de la tierra.”
2da de Samuel 22:6 dice: “las ligaduras del Seol me rodearán;”
Y en Miqueas 3:2 hay una escritura interesante que dice que los Filisteos, quienes odiaban a los Israelitas, amaban el mal y odiaban el bien, les arrancaban la piel y la carne de los huesos. Eso fue lo que les hicieron a los judíos; eso fue lo que ellos hicieron en lo natural, pero ¿de dónde sacaron esa idea? La sacaron del infierno. Porque eso es lo que los demonios hacen.
Y en cuanto a la misericordia, sólo hay misericordia en el cielo, porque la misericordia viene de Dios. El diablo no conoce la misericordia. El está totalmente en contra de ella.
Salmo 36:5 “Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia.” Definitivamente no está en el infierno.
Salmo 74:20 dice: “Porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.”
Es un lugar cruel, miserable y horrible que tienes que soportar.
Otro punto importante es que Dios hizo a la humanidad la más alta forma de Su creación y estos demonios son la forma más baja. Como humanos nosotros trabajamos duro para salir adelante en la vida, nos superamos y estudiamos. Y en el infierno tu vida está regida por los demonios. Estas criaturas tienen un consciente intelectual de cero. Son absolutamente ignorantes. Lo único que saben es odiar a Dios y a ti, y torturarte. Eso es todo lo que ellos saben hacer. Ellos controlan tu vida y no puedes hacer nada para evitarlo. Hay escrituras que hablan acerca de eso.
Hay escrituras que dicen acerca de la humillación que tú tienes que soportar: ¡Saber que esa cosa va a controlar tu vida y no la puedes detener!
Isaias 5:14-15 “Por eso ensancho su interior el Seol, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se regocijaba. Y el hombre será humillado, y el varón será abatido, y serán bajados los ojos de los altivos.”
Habacuc 2:5 “ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará…”
Isaías 57:9-16 “Y fuiste al rey con un ungüento, y multiplicaste tus perfumes, y enviaste tus embajadores lejos, y te abatiste hasta la profundidad del Seol. En la multitud de tus caminos te cansaste, pero no dijiste: No hay remedio; hallaste nuevo vigor en tu mano, por tanto, no te desalentaste, ¿Y de quién te asustaste y temiste, que has faltado a la fe, y no te has acordado de mí, ni te vino al pensamiento? No he guardado silencio desde tiempos antiguos, y nunca me has temido? Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán. Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí confía tendrá la tierra por heredad, y poseerá mi santo monte. Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo. Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo; Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mi el espíritu, y las almas que yo he creado.”
Ezequiel 32:24 dice, “Allí Elam, y toda su multitud por los alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los cuales descendieron incircuncisos a lo más profundo de la tierra, porque sembraron su terror en la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusión con los que descienden al sepulcro.”
Y así sigue, y sigue. Era una cosa horrible, tener que ser manipulado por esas criaturas, que no tienen ninguna misericordia de ti.
La oscuridad y los gritos en el Infierno Yo estaba tirado en la celda y se puso oscuro, muy oscuro. Quiero decir: tinieblas cual nunca antes yo había sentido, y yo he estado en cuevas, en profundas minas de hierro en Arizona, y esas eran tinieblas que usted no puede imaginarse. De alguna manera, logré arrastrarme fuera de la celda, aparentemente ellos me dejaron hacerlo, y yo sabía donde quedaba la puerta. Así que me arrastré hacia ella y cuando sentí que había salido fuera de la celda, miré en una dirección, y todo era oscuridad. Todo lo que se escuchaba eran gritos. Billones de personas gritando en este lugar. Yo supe que eran billones; era un ruido muy fuerte. Si alguna vez has escuchado a alguien gritar, es algo molestoso, no? Pues cuando escuchas billones de personas gritando, puedes imaginar como esto afecta tu mente; no puedes soportarlo, deseas taparte los oídos pero es tan penetrante que no puedes evitar escucharlos.
Y el miedo que te sobrecoge es increíble, porque está dominado por el miedo, pues no hay presencia de Dios en ese lugar. De modo que tienes que soportar el miedo, el tormento y la total oscuridad donde no puedes ver nada, ni siquiera puedes saber lo que viene en contra de ti, y la Escritura habla acerca de esas tinieblas en el Salmo 88:6 donde habla de: “tinieblas en lugares profundos.”
Apocalipsis 16:10El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia, y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas.
Judas verso 13 “fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.”
Hay una oscuridad que se puede sentir.
De acuerdo a Exodo 10:21 “Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés, “Estrecha tu mano hacia el cielo para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe.”
Tú puedes sentir las tinieblas.
El miedo en el Infierno
Y el temor, debo decirte, era tan poderoso que te atrapaba. Es como, ¿alguna vez has visto una película de terror donde se te paran los pelos hasta el cuello? ¡Ese segundo! Si puedes tomarlo y multiplicarlo por mil y sostenerlo ahí, así es como estás todo el tiempo, y yo conozco algo sobre el miedo.
Hubo un tiempo en mi juventud cuando solía deslizarme en el acuaplano o tabla de surfing; todavía lo hago de vez en cuando, pero cuando era un jovencito, estábamos en Cocoa Beach, Florida deslizándonos en el acuaplano, cuando vimos un grupo de tiburones que venían hacia nosotros, y un tiburón tigre de unos 9 pies de largo se acercó y mordió mi tabla partiéndola por la mitad, me agarró por la pierna y me haló hacia abajo, así que mi pierna estaba en la boca de este tiburón gigantesco. Yo no era cristiano entonces, esto fue antes de que fuera salvo. Y de repente, me soltó. Yo sé que Dios permitió que el tiburón abriera la boca. Pero por esos breves momentos, el miedo que te sobreviene es absolutamente aplastante.
Si tú has visto la vieja película “TIBURÓN,” ese miedo NADA se compara con lo que le sucede a uno en ese momento. El miedo era aterrador, y al muchacho que estaba a unos pies de mí, el tiburón le arrancó la pierna de un solo golpe y lo arrastró por la playa. Había sangre por todos lados, gritos, y a él le faltaba una pierna. Por tanto, yo entiendo lo que es el miedo, pero ese miedo no se compara en nada, absolutamente nada, con el miedo que sentí en el infierno. No existe comparación. Y yo pensaba que ese era uno de los peores miedos que pudiéramos experimentar en la tierra, y esas son algunas de las cosas que tú tienes que soportar en el infierno.
En Isaías 24:17-18 dice: “Terror, foso y red sobre ti, oh morador de la tierra… voz del terror.”
Aún en las prisiones de la tierra los presos gritan; ¿cuánto más en el infierno?
En Job 18:14 habla acerca de la suerte de los malos diciendo, “al rey de los espantos será conducido.” El diablo es, definitivamente, el rey de los terroristas.
Ahora yo estaba fuera de la celda y miré en una dirección y otra, y pude ver unas llamas de fuego. Yo estaba como a diez millas de ellas. Supe que eran 10 millas, y este hoyo de fuego medía como 3 millas de ancho. Las llamas aclararon el horizonte lo suficiente para ver el panorama del infierno. Las tinieblas eran tan densas que devoraban cualquier luz, pero había suficiente luz para ver un poco del horizonte.
Todo era color marrón; desolado. Quiero decir, ni una hoja verde. Nada de vida de ninguna especie. Sólo piedras, suciedad y un firmamento oscuro. Había una niebla tóxica en el ambiente. Las llamas subían muy altas, y me permitieron ver el lugar. Hay una escritura en Deuteronomio 29:23 que dice,
“Azufre y sal, abrazada toda su tierra; no será sembrada, ni producirá, ni crecerá en ella hierba alguna…”
No hay vida de ningún tipo en el infierno. Es tan extraño estar en un mundo donde no hay vida como la disfrutamos aquí. Los árboles y el aire fresco y todo lo demás. Nada de eso. Todo allí es absoluta mortandad. Y cuando hablo del calor, este era tan intenso, que no se puede describir. Dice en Deuteronomio 32:22,
“Porque fuego se ha encendido en mi ira, y arderá hasta las profundidades del Seol…”
En Judas verso 7 dice, “sufriendo el castigo del fuego eterno”, y el Salmo 11:6 habla de “fuego, azufre y viento abrasador.”
Eso es lo que está pasando en el infierno. Es tan caliente. Todas estas cosas deberían matarte, pero no mueres, sino que tienes que continuar soportando todas esas cosas. Yo quería paz mental para alejarme de esos gritos y salir de allí; como cuando tú quieres regresar a casa luego de un día ruidoso y difícil. Pero allí tienes que soportar todos esos gritos y tormentos. Y nunca jamás puedes librarte de ellos. Nunca.
Isaías 57:21 dice “no hay paz para los impíos, dice el Señor.”
También estás desnudo en el infierno. Esta es otra de las cosas que tienes que soportar; algo vergonzoso. Y hay una escritura que habla de la vergüenza y se encuentra en Job 26:6 y dice,
“El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura.”
Eso significa que Dios puede ver dentro del infierno. Así que es observable para Él. Pero también estás desnudo en el infierno, simplemente otra vergüenza que tienes que pasar.